La situación de alerta sanitaria ocasionada por la Covid-19 deja importantes secuelas emocionales, tanto en la población general, como en pacientes y profesionales sanitarios (1).

Entre los síntomas emocionales más frecuentes encontramos problemas de sueño, estrés, ansiedad, miedos y depresión -esta última especialmente en el caso de las mujeres. Los miedos principales son el temor al contagio y al aislamiento social. Determinadas características de la pandemia como su invisibilidad, letalidad o posible falta de rigor en la información transmitida en los medios de comunicación, genera alteraciones en la percepción de amenaza (2).

Según la evidencia científica, el tener un diagnóstico de EM no aumenta el riesgo de contraer la COVID-19, de desarrollar la enfermedad de forma más severa y tampoco de morir por esta enfermedad, en comparación con el resto de población. No obstante, existen factores que pueden aumentar el riesgo de padecer la COVID-19 de forma severa (5).

  • Enfermedades como la obesidad, diabetes, enfermedades cardiacas y/o respiratorias.
  • Niveles altos de discapacidad.
  • Ciertos tratamientos modificadores de la enfermedad.
  • Edad > 60 años
  • Esclerosis Múltiple Progresiva

A continuación, aportamos las siguientes recomendaciones de cara al manejo de la sintomatología emocional en personas con EM, relacionada con la crisis sanitaria:

1. El aislamiento y la soledad ocasionadas por la Covid-19 pueden generar consecuencias negativas en los hábitos saludables de personas con EM (3). Por ello, es especialmente importante que los profesionales transmitan un discurso coherente con respecto al mantenimiento de la actividad física (AF) en la situación actual, resaltando la importancia del uso de las medidas pertinentes y adaptar la AF a las mismas.

2. Transmitir al paciente la importancia de dosificar su exposición a la información aportada por los medios de comunicación. No todos los contenidos cuentan con el rigor necesario y pueden fomentar miedos y mitos en cuanto al afrontamiento de esta situación. Prescribir fuentes de información fiables, donde puedan asesorarse de un modo correcto, es una buena manera de contrarrestar esta tendencia. Por ejemplo, una fuente fiable, serían las “Recomendaciones internacionales sobre la COVID-19 para personas con EM (5).

3. Ayudar a la persona con EM a centrar su atención en los factores de protección que sí dependen de ella misma, en lugar de fomentar el circuito de pensamientos relacionados con situaciones que no puede controlar. Gran parte de los temores se sostienen en la tendencia a dedicar mucho espacio a pensar en las cuestiones que se escapan de nuestra actuación (el número de contagiados, la falta de cumplimentación de medidas por parte de algunas personas…). Resulta mucho más saludable colocar el foco atencional en acciones concretas que dependan de la propia persona.

4. Motivar a la persona a desarrollar actividades que le resulten placenteras y que le aporten un tono emocional más positivo, de modo que estas actividades puedan suponer un apoyo en su regulación emocional.

5. Mantener tanta interacción social como sea posible. Las relaciones interpersonales suponen generalmente una fuente importante de bienestar y flexibilidad mental, constituyendo este apoyo social un factor protector frente a los efectos de las restricciones por la COVID-19. Ver a otras personas llevando la misma situación de diferente forma, puede suponer una gran ventaja de cara a la adquisición de nuevas habilidades (6).

6. Observar si existen conductas de evitación. Una conducta evitativa es un comportamiento que tiene como fin alejarse de una situación que genera ansiedad o temor. Si bien es cierto que a corto plazo la persona experimenta alivio, a largo plazo tiende a agravar el problema, e incluso, a generar otros. Existen ciertas actividades que debemos limitar por cuestiones de salud, pero otras muchas pueden mantenerse con las medidas pertinentes. Resulta positivo que la persona con EM mantenga su actividad habitual tanto como sea posible.

7. Si se aprecia una agudización de estos síntomas, lo más adecuado es recomendar al paciente que acuda a un profesional de la psicología. Es posible que cuestiones más complejas como creencias irracionales, distorsiones cognitivas o características de personalidad, estén fomentando el malestar emocional y requieran tratamiento profesional específico.

Un psicólogo que pretenda explorar más en profundidad el impacto psicológico de la covid-19, puede encontrar de interés la publicación de Sandin et al. (2020) donde se describen los efectos negativos y positivos derivados del confinamiento en población española y en la cual, aplican un cuestionario específico para uso profesional (4).

En conclusión, la crisis sanitaria que atravesamos está teniendo una importante repercusión emocional sobre toda la población. En el presente artículo se han mencionado algunas pautas para los profesionales que trabajan con personas con EM con el fin de reducir el impacto emocional. No obstante, si no se aprecia una evolución positiva, lo más adecuado es derivar a un psicólogo/a sanitario/a que pueda llevar a cabo la intervención más adecuada para cada caso concreto.

REFERENCIAS:

  1. Dosil, M., Ozamiz-Etxebarría, N., Redondo, I., Jaureguizar, J. y Picaza, M. (2020) Impacto psicológico de la COVID-19 en una muestra de profesionales sanitarios españoles. Revista de psiquiatría y salud mental.
  2. Sandín, B., Valiente, R., García-Escalera, J. y Chorot, P. (2020) Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19: Efectos negativos y positivos en población española asociados al periodo de confinamiento nacional. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 25 (1), 1-22.
  3. Márquez ArabiaJ. J. (2020). Inactividad física, ejercicio y pandemia COVID-19. VIREF Revista De Educación Física, 9(2), 43-56.
  4. Sandín, B., Valiente, R. M., García-Escalera, J., & Chorot, P. (2020). Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19: Efectos negativos y positivos en población española asociados al periodo de confinamiento nacional. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 25(1).
  5. MS International Federation. 2021. Recomendaciones internacionales sobre COVID-19 para personas con EM.
  6. EMFORMA Profesionales. 2020. La importancia del apoyo social en personas con Esclerosis Múltiple (también durante el confinamiento).

Celia Ramos. Psicóloga